Llega el verano y con él el calor, los baños en la piscina, la ropita ligera... y el reto de que los peques coman bien cuando el apetito baja. Es totalmente normal: el calor afecta la digestión y reduce las ganas de comer tanto en bebés como en adultos.
La buena noticia es que el verano trae consigo una explosión de frutas y verduras de temporada perfectas para introducir nuevos sabores, texturas y colores en la dieta de tu bebé. Estas recetas están pensadas para ser fáciles, refrescantes, nutritivas y, sobre todo, apetecibles cuando hace calor.
1. Sopa fría de melón y melocotón
Esta receta es una versión suave y adaptada de los gazpachos de fruta que tanto gustan en verano. El melón aporta agua, potasio y vitaminas del grupo B. El melocotón es rico en betacaroteno. El yogur natural añade calcio y probióticos. Un primer plato fresquísimo que encanta a los peques.
Apta desde los 8 meses. No añadir miel hasta los 12 meses.
- - 1 rodaja de melón
- - 1/2 rodaja de sandía
- - 1 melocotón maduro
- - 1 yogur natural sin azúcar
- - Hierbabuena (opcional)
- 1. Pela y deshuesa el melocotón.
- 2. Retira corteza y pepitas al melón y la sandía.
- 3. Tritura las tres frutas junto con el yogur natural.
- 4. Ajusta la textura añadiendo más yogur o fruta.
- 5. Refrigera al menos 30 minutos antes de servir.
- 6. Decora con una hojita de hierbabuena si el bebé ya la tolera.
2. Snack de sandía con nuez molida
Esta receta es perfecta para practicar la autonomía en la alimentación: el bebé coge los trozos solo con sus manitas, explora la textura y el sabor, y se divierte mientras come. La sandía hidrata, y la nuez molida aporta omega-3 y grasas saludables esenciales para el desarrollo cerebral.
Apta desde los 8-10 meses para BLW. Consulta con tu pediatra antes de introducir frutos secos. El chocolate negro es opcional y solo para mayores de 12 meses.
- - 1 tajada de sandía
- - 1 cucharada de nuez molida fina
- - Virutas de chocolate negro sin azúcar (mayores de 12 m, opcional)
- 1. Lava la sandía y retira corteza y pepitas.
- 2. Córtala en rectángulos del tamaño de dos dedos juntos.
- 3. Pon la nuez molida en un plato y reboza los trozos.
- 4. Sirve directamente en la bandeja de la trona.
- 5. Deja que el bebé los coja y explore solo.
3. Gazpacho suave para bebé
¿Quién dijo que el gazpacho es solo para adultos? Esta versión adaptada, sin sal, sin vinagre y sin picante, es una forma excelente de introducir el tomate, el pepino y el pimiento de forma conjunta. Rica en vitamina C, licopeno y agua. Ideal para los días de más calor del año.
Apta desde los 8 meses. Introduce cada verdura por separado antes de combinarlas.
- - 2 tomates maduros pelados
- - 1/4 de pepino pelado y sin semillas
- - 1/4 de pimiento rojo
- - 1 trozo de miga de pan del día anterior
- - 1 cucharadita de aceite de oliva virgen extra
- - Agua fría al gusto
- 1. Pela los tomates y retira las semillas si son muy ácidas.
- 2. Pela el pepino y quítale las semillas del centro.
- 3. Trocea el pimiento y retira piel y semillas.
- 4. Tritura todo junto con la miga de pan y el aceite.
- 5. Añade agua fría hasta conseguir la textura deseada.
- 6. Cuela si es necesario para eliminar pieles residuales.
- 7. Refrigera y sirve frío.
4. Helado de plátano y mango sin azúcar
El famoso nice cream o helado de plátano: una sola receta, cero ingredientes artificiales y mucho éxito garantizado. El plátano congelado tiene una textura cremosa natural que imita perfectamente al helado. El mango aporta vitamina A y C. Y lo mejor: no lleva azúcar añadido, lácteos ni conservantes.
Apta desde los 6 meses. Supervisa siempre al bebé con texturas frías o congeladas.
- - 2 plátanos maduros (mejor con manchas)
- - 1/2 mango maduro
- - 1 cucharada de yogur natural sin azúcar (opcional)
- 1. Pela los plátanos, córtalos en rodajas y congélalos al menos 4 horas.
- 2. Pela y trocea el mango.
- 3. Tritura los plátanos congelados con el mango hasta obtener una crema.
- 4. Añade el yogur si quieres una textura más suave.
- 5. Sirve inmediatamente o congela en moldes de polo para bebé.
5. Puré fresco de calabacín y queso fresco
El calabacín es una de las verduras más recomendadas para empezar la alimentación complementaria: suave, digestivo, rico en agua y con un sabor muy neutro que los bebés aceptan bien. Combinado con queso fresco, el resultado es un puré cremoso, ligero y con aporte de calcio y proteínas. Un clásico veraniego que sienta genial cuando hace calor.
Apta desde los 6 meses. Introduce el queso fresco a partir de los 9-10 meses o según indicación del pediatra.
- - 1 calabacín mediano
- - 1 patata pequeña
- - 1 cucharada de queso fresco tipo Burgos
- - 1 cucharadita de aceite de oliva virgen extra
- - Agua o caldo de verduras sin sal
- 1. Pela y trocea el calabacín y la patata en dados.
- 2. Cocina las verduras al vapor o hervidas hasta que estén tiernas (unos 15 minutos).
- 3. Tritura con el queso fresco y el aceite de oliva.
- 4. Añade caldo de verduras sin sal para ajustar la textura.
- 5. Deja enfriar antes de servir o refrigera si lo prefieres fresquito.
6. Crema fría de guisantes y menta suave
Los guisantes son una legumbre con un sabor dulce natural que los bebés suelen aceptar muy bien. Son ricos en proteínas vegetales, hierro, vitaminas C y K, y fibra. Esta crema se sirve ligeramente fría, lo que la hace perfecta para el verano. Nutritiva, de color precioso y muy fácil de preparar.
Apta desde los 7 meses. La menta es opcional; introdúcela con precaución y en poca cantidad.
- - 200 g de guisantes frescos o congelados
- - 1/2 patata pequeña
- - 1 cucharadita de aceite de oliva virgen extra
- - 2-3 hojas de menta fresca (opcional)
- - Agua o caldo de verduras sin sal
- 1. Cuece los guisantes y la patata en agua o caldo sin sal durante 12 minutos.
- 2. Escurre y reserva el caldo de cocción.
- 3. Tritura junto con el aceite de oliva y las hojas de menta.
- 4. Añade caldo de cocción poco a poco hasta conseguir la textura deseada.
- 5. Cuela si quieres una crema completamente lisa.
- 6. Refrigera y sirve fresquita, no fría del todo.
7. Polo de yogur y fruta para bebé
Estos polos caseros no llevan azúcar añadido, colorantes ni conservantes: solo yogur natural y fruta de temporada. Son perfectos para los momentos de más calor, para aliviar las molestias de la dentición y, sobre todo, para que el bebé disfrute de un dulce capricho completamente saludable.
Apta desde los 8 meses. Supervisa siempre al bebé mientras consume el polo.
- - 1 yogur natural entero sin azúcar
- - 1/2 plátano maduro
- - 4-5 fresas o frambuesas
- - 1/2 melocotón maduro (opcional)
- - Moldes de polo para bebé
- 1. Tritura la fruta hasta obtener un puré homogéneo.
- 2. Mezcla con el yogur natural con una cuchara, sin batir demasiado.
- 3. Vierte la mezcla en los moldes de polo para bebé.
- 4. Inserta los palitos y congela un mínimo de 4-6 horas (mejor toda la noche).
- 5. Para desmoldar, pasa el molde bajo el grifo con agua tibia unos segundos.
- 6. Sirve inmediatamente bajo supervisión adulta.
8. Crema de aguacate y plátano
El aguacate es uno de los primeros alimentos que muchos pediatras recomiendan para iniciar la alimentación complementaria. Es rico en grasas saludables monoinsaturadas, esenciales para el desarrollo del cerebro y del sistema nervioso del bebé. Combinado con plátano, la textura es suave y la aceptación suele ser muy alta. Un superalimento natural, sin cocinar y listo en dos minutos.
Apta desde los 6 meses. Es uno de los primeros alimentos ideales para introducir en la alimentación complementaria.
- - 1/2 aguacate maduro
- - 1/2 plátano maduro
- - Unas gotas de limón (para evitar la oxidación; retirar antes de servir si el bebé no lo tolera)
- 1. Abre el aguacate, retira el hueso y saca la pulpa con una cuchara.
- 2. Pela el plátano y córtalo en trozos.
- 3. Aplasta ambas frutas juntas con un tenedor o tritura con la batidora.
- 4. Ajusta la textura con unas gotas de agua si es necesario.
- 5. Sirve inmediatamente para evitar la oxidación.
9. Dados de pepino con dip de yogur
El pepino es agua pura: contiene más de un 95% de agua, lo que lo convierte en uno de los alimentos más hidratantes del verano. Su sabor suave y su textura firme lo hacen ideal para el método BLW, ya que el bebé puede agarrarlo fácilmente. Acompañado de un dip de yogur natural, es un snack refrescante, nutritivo y divertido.
Apta desde los 8-10 meses para formato BLW. Para bebés más pequeños, tritura el pepino sin piel ni semillas.
- - 1/2 pepino fresco
- - 1 yogur natural entero sin azúcar
- - 1 cucharadita de aceite de oliva virgen extra
- - Una hoja de menta fresca (opcional)
- 1. Pela el pepino y retira las semillas del centro cortándolo por la mitad en sentido longitudinal.
- 2. Corta en bastones o dados del tamaño de dos dedos juntos.
- 3. Mezcla el yogur con el aceite de oliva y la menta picada muy fina.
- 4. Refrigera el dip al menos 15 minutos antes de servir.
- 5. Sirve los dados de pepino junto al dip en la bandeja de la trona.
10. Puré de boniato y manzana al vapor
El boniato es uno de los alimentos más completos para los bebés: rico en betacaroteno (provitamina A), vitamina C, potasio y fibra, con un sabor dulce natural que los peques adoran. Combinado con manzana al vapor, el resultado es un puré suave, aromático y muy fácil de aceptar. Un clásico de la alimentación complementaria que nunca falla, incluso en verano.
Apta desde los 6 meses. Es uno de los primeros purés de verdura más recomendados por su fácil digestión.
- - 1 boniato mediano
- - 1 manzana golden madura
- - 1 cucharadita de aceite de oliva virgen extra
- - Agua o caldo de verduras sin sal para textura
- 1. Pela el boniato y la manzana. Retira el corazón de la manzana.
- 2. Corta ambos en dados y cocina al vapor durante 20 minutos hasta que estén muy tiernos.
- 3. Tritura junto con el aceite de oliva hasta obtener un puré homogéneo.
- 4. Añade agua o caldo sin sal para ajustar la textura al gusto.
- 5. Deja enfriar completamente antes de servir o refrigera para servir fresquito.
El verano más rico empieza en la cocina
Estas 10 recetas de verano para bebés son solo el punto de partida. El verano es la estación perfecta para explorar nuevos sabores con tu bebé, llenar su plato de colores vibrantes y convertir cada comida en un momento de descubrimiento. No hace falta que todo salga perfecto a la primera: lo importante es que sea un rato disfrutado juntos, sin prisas y con mucho cariño.
Recuerda siempre introducir los alimentos de uno en uno y con calma, respetando los ritmos de tu bebé y siguiendo siempre las indicaciones de tu pediatra. Cada niño es diferente, cada familia tiene su propio ritmo, y no hay prisa.
Preguntas frecuentes sobre la alimentación complementaria en verano
¿Cuándo se puede empezar con la alimentación complementaria?
Según la OMS y la Asociación Española de Pediatría, la alimentación complementaria se introduce a partir de los 6 meses de vida, siempre manteniendo la lactancia materna o de fórmula como base principal de la alimentación durante el primer año.
¿Hay que darle agua al bebé en verano?
Los bebés menores de 6 meses no necesitan agua adicional: la leche materna o de fórmula cubre sus necesidades. A partir de los 6 meses, con el inicio de la alimentación complementaria, se pueden ofrecer pequeñas cantidades de agua durante las comidas, especialmente en días de calor intenso.
¿Por qué los bebés comen menos en verano?
Es totalmente normal que el apetito baje con el calor, tanto en bebés como en adultos. El organismo necesita menos energía para mantener la temperatura corporal. En estos casos, prioriza alimentos frescos, hidratantes y de fácil digestión como los que encontrarás en las recetas de este blog.
¿Se pueden congelar las papillas caseras?
Sí, la mayoría de purés y papillas de verdura se pueden congelar sin problema en porciones individuales. Las papillas de fruta fresca, sin embargo, es mejor prepararlas en el momento para conservar mejor sus vitaminas y evitar cambios de textura. Consulta siempre las recomendaciones de tu pediatra sobre conservación de alimentos para bebés.
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