Cuando hablamos de seguridad en el coche, hay un detalle que lo cambia todo: la dirección en la que viaja tu peque. Ir a contramarcha no es una moda, ni una recomendación más. Es una decisión que puede salvar vidas.
¿Qué pasa cuando van a favor de la marcha?
Cuando el niño viaja mirando hacia adelante y ocurre un impacto, su cabeza grande y pesada, se lanza con fuerza hacia delante. Esa tensión cae directamente sobre el cuello y la columna, zonas que aún son muy delicadas.

Además, el abdomen blando queda más expuesto. En un golpe, las fuerzas pueden concentrarse en órganos internos que todavía no están protegidos por los huesos.

En resumen: a favor de la marcha, el cuerpo del peque recibe todo el impacto. Y eso, en un cuerpecito tan pequeño, puede tener consecuencias importantes incluso en choques a baja velocidad.
Por qué la contramarcha lo cambia todo
Cuando el niño viaja a contramarcha, su cuerpo se apoya contra el respaldo de la silla, que absorbe y reparte la fuerza del impacto. Así, el cuello, la cabeza y el abdomen quedan mucho mejor protegidos.

De hecho, los estudios demuestran que reduce hasta 5 veces el riesgo de lesiones graves en caso de accidente. Y no lo decimos solo nosotros: lo confirman la Asociación Española de Pediatría, la DGT y marcas expertas en seguridad infantil como BeSafe.

“Pero ya es mayor, ¿puedo girarlo?”
Esta es una de las dudas más comunes. Y la respuesta es clara: no hay prisa. Aunque tu peque ya camine o parezca “grande”, su cuello y su columna todavía no están preparados para soportar un impacto frontal.
Por eso, los expertos recomiendan mantenerlos a contramarcha el mayor tiempo posible, o hasta que lleguen al límite de altura o peso de su silla.
